R

Tu risa, la forma en la que platicas, el modo en que tu cara se ilumina al verme, la emoción que te invade cuando estás conmigo y el tono con el que me dices “te quiero”.

Te extraño, te pienso todo el tiempo, me haces mucha falta, necesito que vuelvas a ser mi complice, que me acompañes a mis deberes, que me cuentes tus secretos, que me digas lo que te gusta, que juegues conmigo, que me abraces, que estés conmigo.

Deberías ser lo que yo no he sido nunca, lo que siempre añoré ser. Deberías disfrutar de todo lo que tienes para que no te suceda lo que a mí. Y que aprendas de tus errores y hagas lo correcto siempre. Comer todo lo que puedas, salir todo lo que quieras, correr, gritar, reir, querer, enamorarte…

Quiero ser tu amigo, tu consejero y tu más grande soporte, aunque estés lejos de mí en estos momentos.

*

Como me gustaría tenerte aquí a mi lado, para así no tener que extrañarte.

Vaivén

Un movimiento fijo, pero a veces sin rumbo… Repetitivo, y sin sentido alguno a veces. Como si estuviera destino a repetirse de por vida, sin objetivos, sin reproches, sin otras posibilidades, con sólo sentido y nada más que eso. No comprende otra forma de “pensar”, ni ninguna otra manera de actuar.

Simplemente es así.

A veces se me ocurre pensar que mi vida, en específico, es un vaivén sin fin. El simple hecho de que sea una especie de estire y afloje de cualquier situación me hace reflexionar sobre si todas las situaciones que se me presentan son más que eso o simplemente son lecciones que aprender.

Me acuerdo de mi infancia, de lo simple que eran las cosas en esos momentos. Bastaba con decir “lo siento, fue sin querer” para resolver CUALQUIER problema. Incluso las relaciones amorosas eran más simples. Un beso en la mejilla era suficiente para consolidar una relación con una niña y que era, incluso peor, que decir groserías (cosa que en esos años era sumamente prohibido… Decir “tarado” era delito penado con la muerte). O cuando perder un “tazo” era más fuerte y  decepcionante que perder un año de escuela. Extraño mucho esos días en que realmente todo era muy simple, sin responsabilidades y demás.

Era un día muy bello. El sol incitaba a salir a caminar un rato, lo cual era extraño porque normalmente hace calor y a las personas les es imposible salir ante semejante temperatura, pero ese día decía lo contrario. Decidí salir a caminar, a pensar sobre lo que hago y lo que pienso, lo que haré y como quiero pensar.

Caminé por la avenida principal que está saliendo de la residencial donde vivo y observo como las personas ejercen diferentes actividades a lo largo de mi trayecto. Una señora cocinando en su pequeño negocio de quesadillas y empanadas, un empresario que hablaba por el celular (aparentemente cerrando unos contratos) y un pequeño niño que jugaba en el asfalto con un carro de juguete.

La señora parecía enojada, no se veía nada feliz. Su mirada, su forma de preparar la comida era un poco desesperada. Se veía agitada y triste mientras hacía sus labores. Inocentemente le pregunté si estaba bien, por educación claro está, y respondió fríamente “No te interesa niño, déjame trabajar en paz. Tengo muchas cosas que hacer”. Nada sorprendido por su respuesta decidí seguir con mi camino hasta llegar, a unos cuantos pasos de ella, al supuesto empresario.

El empresario se veía agitado pero con ánimos de seguir adelante. Intenté la misma prueba con él, pero con una pregunta distinta. Me acerqué y con tono amigable y respetuoso le pregunté “señor, ¿cómo está su día?”. Ligeramente molesto me dijo “Va bien, muchacho. Pero ahora estoy muy ocupado, ¿podrías dejarme terminar con esto, por favor?”. Nuevamente me retiré con discreción y pensante sobre lo que acababa de suceder.

La señora parecía totalmente desagradecida con lo que tenía y, aparte, únicamente hacía lo que hacía por deber, no por gusto. Recapitulando también al señor empresario me di cuenta de que él se notaba un poco más gustoso haciendo los tratos (o eso creía que hacía) y ejerciendo su trabajo, pero aún así lo noté un poco molesto por mi intromisión a su día. “Adultos”, pensé “muy ocupados en lo suyo para preocuparse por responder una pregunta de alguien que se interesa por ellos”. Es cierto que los problemas a esa edad son mayores, pero no por eso hay necesidad de ser groseros.

Continué mi camino y no muy lejos encontré al niño que vi antes. Decidí ver si realmente podía responder la pregunta que le hice a los anteriores. Esta vez algo mucho más sencillo como “¿a qué juegas?”. El niño volteó, me miró a los ojos fijamente y me dijo:

“Nada, vete estoy jugando…”

Atónito y confundido me levanté de golpe y regresé por el mismo camino. Pensé que el niño, el alma noble que le corresponde, me diría algo más alegre, algo mucho más amigable; pero no fue así. En el camino de regreso escuché cómo la señora le gritaba al empresario que cuidara al niño y este simplemente no le hacía caso. El niño los veía fijamente con cara de tristeza casi al borde de las lágrimas. Supuse que la señora era la madre del empresario, y que este era el padre del niño. No podía creer como 2 personas habían deshecho la pureza del niño de manera tan cruel y, peor aún, sin sentir remordimiento alguno.

Regrese a mi casa, sintiendo coraje y decepción por las personas que me hicieron ver tan cruda realidad. Me senté en un sillón, miré al techo y no hice más que mirarlo fijamente por 20 minutos. Mi papá estaba de regreso después de dicho tiempo y me preguntó curioso que qué tenía. Le conté lo que observé y analicé. Con una cara que expresaba una tristeza profunda y con un nudo en la garganta me dijo:

“Perdóname hijo”

Lo miré atentamente a los ojos y con una expresión de incertidumbre le pregunté “¿de qué te disculpas, papá?”. Me respondió muchas cosas, cosas que él había hecho semejantes a lo que sucedió con la señora, el empresario y el niño; cosas que hizo incluso con complicidad con mi mamá, con mis tíos y tías, y con demás personas que conozco.

Después de lo confesado, no podía decir una palabra. Estábamos ahí los 2 sentados mirándonos a los ojos y con muchas cosas que decir y pocas palabras que lo podían  expresar. Me levanté de mi asiento, me dirigí hacía él y le dije directamente “no tienes por qué disculparte”. Me dirigí con el mismo ritmo a mi habitación a reflexionar sobre lo que mi papá había confesado y sobre lo que yo podía hacer ante ello.

Para mí, los problemas son como un vaivén, como dije anteriormente. Un ciclo sin fin, un eterno estire y afloje. Pero pensé otras cosas también. Que el vaivén que se me presenta todos los días es un recordatorio de que no hay nada estable ni seguro en esto. Que simplemente es una respuesta de tus acciones y que, por más que queramos que ese columpio vaya hacia dónde vamos, siempre regresará a donde comenzó, donde se originó todo este embrollo en el que todos estamos metidos.

El vaivén que vivo yo, es uno insignificante en comparación a los demás que conozco y estoy consciente de que existen. Aunque comparar no es la mejor opción puedo entender que hay cosas más graves que las mías.

Dice mi papá, citando a un filósofo muy famoso:

“Durante mi vida me han acechado un sinfín de terribles problemas, y algunos de ellos han sido ciertos”

Palabras que siempre rondan en mi cabeza, haciéndome pensar 2 veces antes de decir que mis problemas son fuertes. Yo creo los problemas según dice tal dicho, y yo también soy el que los hace grandes o pequeños según sea el caso. ¿La meta? Entender, asimilar. Comprender y aprender. Reflexionar y actuar. Diferentes acciones que marcan la gran diferencia entre actuar sabiamente y actuar estúpidamente.

Aún sigo pensando que el vaivén en el que vivo es un simple movimiento fijo, sin rumbo y sin derecho a cambiar. Que estoy destinado a vivir ese mismo movimiento para toda la vida.

Pesimista, ¿no?

Realista diría yo. Pero a final de cuentas es algo que, como ser maduro que aparento ser, debo afrontar.

Estoy bastante confundido en estos momentos, este mareo que siento, y esta inquietud me están casi matando. Quiero saber qué será ese tipo de sentimiento que me agobia.

¿Será el vaivén? ¿O será otra cosa?

Sólo escucho un rechinido extraño, como de algo oxidado o algo que ya no sirve más. Quizás ese columpio que hace dichoso movimiento ya no sirve.

En fin, ¿estaré delirando?

Una Historia Que No Termina

Es como en toda historia. Primero es el prólogo, en donde se relatan los antecedentes de una manera interesante y enganchante sin dejar mucho a revelar del “plot” principal.

Después viene el desarrollo de la historia, en donde suceden los hechos más importantes en la vida del personaje principal.

Para meter al lector más en el relato, viene el momento climax, donde el protagonista vive el momento más crítico en la historia. Aprende, vive, enfrenta todos los problemas, los resuelve o plantea una solución para ellos.

Por último llega el final, donde el personaje principal termina resolviendo los problemas o, en su defecto, dejando una continuación para el siguiente volumen de la historia.

En el caso de que termine la historia, sigue un epílogo. El autor da los últimos detalles, y da un final más concreto.

Me gustaría saber cuando llegaré a ese final que tanto anhelo. Y el epílogo, ¿será que tenga esos detalles de tranquilidad que todos queremos escuchar alguna vez?

*

*

Ya veremos cómo prosigue la historia.

*

*

*

*

*

Me gustaría saber si habrá un final o sólo estoy divagando entre ideas fugaces.

*

Espero que si haya

I Lost

Perdí mi sencibilidad.

Ese toque de ternura que solía tener, aquella inocencia con la que me presentaba, esa dulcura que me caracterizaba.

Comenzaré un examen de consciencia, uno que me hará ver qué es lo que estoy haciendo mal. No olvidar los errores, sino aprender, por fin de ellos.

¿Estoy haciendo realmente mal?

La frase que alguna vez mi padre dijo resuena todo el tiempo en mi cabeza. Es por eso que dudo a cada momento sobre mis actos.

¿Será lo que pienso?

La verdad creo que sí, pero es ahí dónde me doy cuenta de que la necedad es un aliado traicionero, por incoherente que eso pueda sonar.

Tengo sueño, mi mente necesita descansar, y mi alma exige un examen de consciencia muy a fondo, mi boca quiere callar, mis oidos dejar de escuchar, mis ojos dejar de ver, mi ser escucharse a sí mismo…

Cuerpo quiere reinar, pero Yo quiero ser el que ponga las leyes.

Consejero de rey falso, cosa graciosa.

Nos vemos pronto, que un lacayo debe morir para dar la bienvenida al nuevo rey.

Fragmentos de Ficción

16 de Febrero de 2009

Mi muy querida amiga:

¡Que tal! Espero estes muy bien y no te hayas olvidado tan pronto de tu amigo el que se fue a vivir lejos jaja. Te escribo para saludarte y aprovecho para enviarte en el remitente mi nueva direccion, hoy soy por fin de manera oficial el dueño de un comodo departamento en el centro de la ciudad. No es tal y como pense que seria, de hecho es muy modesto, no tiene las macetas en el balcon que tanto anhelee y el baño es tan grande como el armario de la habitacion de mis padres, pero tiene una ubicacion perfecta: A tan solo dos cuadras de la universidad y a diez minutos de los barrios antiguos, por si me aburro y decido salir a caminar; ya sabes cuanto me gusta a mi hacer eso.

Por el momento solo he tenido la oportunidad de comprar una mesa, unas cuantas sillas, trastes para la cocina y por supuesto, una cama para poder descanzar como Dios manda, pero el proximo fin de semana planeo hacer una visita al centro para comprar un refrigerador y quiza hasta un sofa. En fin, ¿como has estado tu? ¿Ya empezaste a trabajar en la compañia donde te contrataron? Respondeme en cuanto puedas, quiero que me cuentes tu ultima semana.

Con cariño, tu amigo Eduardo.

22 de Febrero de 2009

Mi muy querida amiga:

Que tal, ¿Como te encuentras? Espero que tu segunda semana en el trabajo haya sido tan tranquila como la primera. A mi me ha ido bastante bien; mi departamento ya se ve habitado jaja, he podido limpiarlo y se ve como nuevo… Bueno mas o menos. ¿Que crees? Justo ayer me acorde de ti cuando estaba caminando hacia la tienda, vi un pequeño colibri verde olivo, de esos que a ti te encantan y que pasabamos horas buscando en el parque, ¿te acuerdas? ¡Como volaba el tiempo cuando nos entreteniamos! Recuerdo que al levantar la mirada, el sol ya estaba justo detras de las montañas y empezaba a hacer frio. Te extraño, y espero tu tambien me extrañes eh; el tiempo que llevo aqui se me ha hecho eterno, ya no puedo esperar las vacaciones para visitarte.

Bueno creo que eso es todo por ahora, te deseo un buen inicio de semana, cuidate y no olvides responderme en cuanto puedas. Te quiero.

PD: Si necesitas algo sabes que aqui me tienes.

Con mucho cariño, tu amigo Eduardo.

3 de Marzo de 2009

Mi muy querida amiga:

Espero estes muy bien, yo me encuentro un poco enfermo debido a las lluvias que han estado cayendo y a mis poco saludables desvelos, pero nada grave… Es mas, fui a ver a un doctor y me dijo que era simple resfriado por los cambios de temperatura. No te vaya a suceder lo mismo, tu cuidate y procura no mojarte en la lluvia como yo jeje. Hablando de eso, ultimamente me ha entrado mucho la nostalgia y la tristeza, y es que imaginate, mi balcon tiene una excelente vista hacia el lado mas urbanizado de la ciudad, y ver todos esos tejados y cornisas en el paisaje junto con las nubes y el sol atravesandolas, son un espectaculo hermoso que se repite todos los dias, ¡Y como perdermelo! Se supone que debo disfrutar todas las cosas bellas de la vida, y creeme, esas tardes lluviosas son de verdad conmovedoras. Quiza esa sea la razon por la que me enferme, por que dejo la puerta del balcon abierta para contemplar  el paisaje y por ahi entra la humedad… Pero bueno, dejemos a un lado mi divagacion y dejame recordarte que aqui me tienes para lo que necesites ¿De acuerdo?… Por ahora creo que tengo que cortar las palabras, hay unas cuantas cosas por hacer sobre la escuela. Te quiero, cuidate mucho, espero tu respuesta.

PD: No te preocupes por lo de tu trabajo, las cosas se arreglaran pronto, tu solo ten calma.

Con mucho cariño, tu amigo Eduardo.

13 de Marzo de 2009

Mi muy querida amiga:

Antes que nada me alegra que el pequeño conflicto con tu compañera de trabajo se hayan resuelto, te dije que todo se solucionaria rapido y que bueno que asi haya sido. Te escribo esta vez para contarte algo que vi hace un rato mientras caminaba por el barrio antiguo: Estaba pasando junto a una de esas casonas viejas, y en una parte de la reja estaba recargada una pareja de jovenes, obviamente hombre y mujer, por si te lo preguntabas jajaja; claramente se notaba que discutian, pero entre reclamo y reclamo, se quedaban callados… Era obvio que ninguno de los dos queria seguir culpando al otro del mal momento, era obvio que lo que ellos en el fondo deseaban era olvidar la riña y besarse o abrazarse… Eso me hizo acordarme de alguna forma de ti. No estoy diciendo que seas pleitista -cof cof- es solo que no puedo evitar, si me permites decirlo, pensar en lo feliz que fui mis ultimos instantes alla.

Sabes, te extraño mucho, y aunque se que lo nuestro tuvo que acabarse por mi partida,no dejo de sentir lo que siento por ti, tu sabes que es… En fin, realmente espero estes muy bien y de nuevo estes disfrutando tu trabajo como antes. Cuidate mucho, estamos en contacto.

Con todo cariño, tu amigo Eduardo.

25 de Marzo de 2009

Hola:

Antes que nada te quiero pedir una disculpa. No fue mi intencion hacerte sentir triste por lo que escribi en la carta anterior. Yo tambien estoy triste, si eso te sirve de algo, pero tambien estoy feliz, ¿sabes por que? Por que aunque fue corto el tiempo que pase contigo, en realidad los dias fueron mas largos de lo normal y las horas que pasamos juntos no las cambiaba por nada… Esa es razon suficiente para sonreir y sentirme con ganas de levantarme en las mañanas, sabes. Ayer volvi a ver otro colibri verde, esta vez fue en una de las plazuelas del centro, fue un instante fugaz en que me volvi a sentir tan vivo, en que volvi a sentir que estabas a mi lado… Hasta que el colibri volo lejos.

Se que habiamos acordado ser amigos, que habiamos acordado no romper la comunicacion y que las cartas servirian para acostumbrarnos a tratarnos como amigos, y es eso lo que necesitamos, querramos o no. No quiero que te sigas sintiendo mal, por que realmente esto no lo hize por otra cosa sino para mejorar como persona, ya hemos hablado sobre eso, y que tu y yo mantendremos el contacto para no olvidarnos y saber que el otro esta bien.

Espero podamos seguir mandandonos cartas, me gusta escribirte y contarte de mis pequeñas aventuras por estos lados, y a mi me gusta saber como te va en tus propias ocupaciones.

Con mucho cariño, Eduardo.

14 de Abril de 2009

Hola otra vez:

De verdad espero que estes bien. Yo me encuentro de nuevo enfermo, creo que no aprendo que debo tener las ventanas cerradas cuando llueve jeje. Estoy conciente que quiza no tienes las ganas o el tiempo para escribirme, pero quiero que sepas que aun cuando quiza el tiempo lo tengamos encima, siempre encontrare el momento para escribirte. Por cierto yo estoy bien, la escuela va de maravilla y ya  he empezado a salir con mis nuevos amigos. Hemos ido a recorrer restaurantes y uno que otro antro en esos tan escasos fines de semana libres. El ultimo antro al que fuimos estaba tan lleno que tardamos 2 horas en entrar… Si, leiste bien, 2 horas… Asi de desesperados estabamos por un poco de ambiente nocturno jajaja.

El verdadero motivo de esta carta es para recordarte que, aunque ya no somos novios, aun me tienes aqui para lo que necesites, aun me tienes aqui para escucharte y darte mi apoyo en cualquier situacion. Se que ya no te es facil contestarme, por eso ni te preocupes que yo lo entiendo. Sabes, aun te amo, no es facil olvidar a alguien como tu, de nuevo perdoname, pero es algo que no puedo callarme por mucho tiempo, ya han transcurrido tres meses desde mi primera carta, y en todas me he tenido que aguantar las ganas de enviarte los poemas y textos que aun sigo escribiendo para ti en las noches. No se por que lo sigo haciendo, si se que no puedo llegar un dia cualquiera a tu casa a dartelos dentro de un sobre que diga “No te he olvidado” por que tu simplemente diras que estoy loco que como se me ocurre hacer eso y me pediras que me vaya y que no vuelva a hacer algo parecido y ambos acabaremos tristes con la misma distancia entre tu y yo: El silencio.

No es facil, nunca pense que lo seria, pero tampoco quiero mentirte y jurarte que para mi tu eres solo una amiga.

Estoy conciente que despues de esta carta, no volvere a recibir una tuya, al menos en un tiempo. Estoy conciente que estoy rompiendo el acuerdo que teniamos de tratarnos solo como amigos que siempre se quisieron y jamas se llegaron a amar. Lo se, estoy conciente que aun te amo y que no debo hacerlo.

PD: Tambien estoy conciente que todo esto por mi culpa, por favor no quiero que me odies por revivir lo que pasamos, es solo que despues de conocerte y de saborear el dulce amor que me diste, las cosas se ven diferentes, mas hermosas y mas conmovedoras que antes.

Con mucho cariño, siempre tuyo, Eduardo.

3 de Mayo de 2009

Hola otra vez:

Solo para saludarte y desearte un buen inicio de semana y que todo siga bien en tu trabajo.Te prometo que esta sera mi ultima carta, te prometo que no volveras a saber de mis sentimientos, de mi soledad y de mi melancolia, tan solo quiero que sepas que eres y seras mi primer gran amor, la primera vez que conozco lo que es la verdadera felicidad, mi motivacion para seguir adelante y mi primera razon para sonreir de ahora en adelante. Todo lo que vivimos juntos al igual que tus besos y tus abrazos y tus palabras se quedara grabado en mi corazon y en mi mente, y sera eterno y vivira ahi conmigo para recordarme cuan afortunado fui. Conocerte fue una dicha que nunca imagine tener, y tenerte fue una alegria que nunca pense merecer, esta sera la ultima vez que te lo diga: Te amo.

PD: A veces deseo que todo esto sea un sueño, que nosotros podamos seguir juntos, que justo ahora somos fragmentos de ficcion.

Con mucho cariño, tu amigo Eduardo.

Gracias a mi buen amigo Lalo, que me permitió poner este escrito en mi blog.

Recordando Conversaciones Parte 5

Fer: Deja hacemos esto y luego vemos el metro.

Frases de Videojuegos v1.0

Como estoy en casa de una amiga jugando videojuegos en estos precisos instantes, me voy a dar a la tarea de recopilar algunas frases que uno dice cuando pierde un encuentro (ardidez, pues, para que la banda entienda mejor):

  • “Es que el control está sudado”
  • “Me lleva, el control ya no sirve como hace rato”
  • “¡Es que nada más oprimes botones a lo tonto!”
  • “¡Es que *inserte grosería aquí* déjame hacer algo!”
  • “Es que ya perdí la práctica”
  • “Estoy oxidado”
  • “¡No se vale, hiciste el poder cuando dijimos que no!”
  • “¡Se me acabó la pila!”
  • “¡No se movió cuando le dije!”
  • “Es que si no me pegaran, ganaría todas (jajaja, esta la dije yo alguna vez)”
  • “¡La palanca no se movió!”
  • “¡Es que yo uso controles invertidos!”
  • “Te di chance, güey”
  • “¡Maldito control, no sirve bien!”
  • “¡*Cualquier grosería posible*, perdí!”
  • “Es que el sudor hizo que se me resbalara el control”
  • “¡No, pues sí!”
  • “Nada más cuando haces poderes me ganas”
  • ¡Maldito celular! ¡Me distrajo!
  • “¡Le piqué *inserte aquí cualquier botón* y no se movió!*
  • “*Inserte grosería acá* personaje idiota, no *inserte acción acá* lo que le dije”

Continuará…

Recordado Viejas Conversaciones Parte 4

Mario: ¿Ya te estás sintiendo, GCP?

É-PI-CO

Un comic

Te lo dedico, Fer.

Recordando Viejas Conversaciones del Msn Parte 3

*Mau acaba de iniciar sesión*
Mau: ese
Mario: ese
Mau: ese
Mario: ese
Mau: ese
Mario: ese
Mau: ese
Mario: ese
Mau: ese
Mario: ese
Mau: ese
Mario: ese
Mau: ese
Mario: ese
Mau: ese
Mario: ese
Mau: ese
Mario: ese

Esta es una típica conversación “chacal” de mi ciudad natal. Uno no sabe si están llamándose entre sí, si están eligiendo a quién van a asaltar próximamente o compitiendo para ver quien pronuncia mejor la letra “S”

Next Page »