Archive for the '¿Qué te digo?' Category

R

Tu risa, la forma en la que platicas, el modo en que tu cara se ilumina al verme, la emoción que te invade cuando estás conmigo y el tono con el que me dices “te quiero”.

Te extraño, te pienso todo el tiempo, me haces mucha falta, necesito que vuelvas a ser mi complice, que me acompañes a mis deberes, que me cuentes tus secretos, que me digas lo que te gusta, que juegues conmigo, que me abraces, que estés conmigo.

Deberías ser lo que yo no he sido nunca, lo que siempre añoré ser. Deberías disfrutar de todo lo que tienes para que no te suceda lo que a mí. Y que aprendas de tus errores y hagas lo correcto siempre. Comer todo lo que puedas, salir todo lo que quieras, correr, gritar, reir, querer, enamorarte…

Quiero ser tu amigo, tu consejero y tu más grande soporte, aunque estés lejos de mí en estos momentos.

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Como me gustaría tenerte aquí a mi lado, para así no tener que extrañarte.

Vaivén

Un movimiento fijo, pero a veces sin rumbo… Repetitivo, y sin sentido alguno a veces. Como si estuviera destino a repetirse de por vida, sin objetivos, sin reproches, sin otras posibilidades, con sólo sentido y nada más que eso. No comprende otra forma de “pensar”, ni ninguna otra manera de actuar.

Simplemente es así.

A veces se me ocurre pensar que mi vida, en específico, es un vaivén sin fin. El simple hecho de que sea una especie de estire y afloje de cualquier situación me hace reflexionar sobre si todas las situaciones que se me presentan son más que eso o simplemente son lecciones que aprender.

Me acuerdo de mi infancia, de lo simple que eran las cosas en esos momentos. Bastaba con decir “lo siento, fue sin querer” para resolver CUALQUIER problema. Incluso las relaciones amorosas eran más simples. Un beso en la mejilla era suficiente para consolidar una relación con una niña y que era, incluso peor, que decir groserías (cosa que en esos años era sumamente prohibido… Decir “tarado” era delito penado con la muerte). O cuando perder un “tazo” era más fuerte y  decepcionante que perder un año de escuela. Extraño mucho esos días en que realmente todo era muy simple, sin responsabilidades y demás.

Era un día muy bello. El sol incitaba a salir a caminar un rato, lo cual era extraño porque normalmente hace calor y a las personas les es imposible salir ante semejante temperatura, pero ese día decía lo contrario. Decidí salir a caminar, a pensar sobre lo que hago y lo que pienso, lo que haré y como quiero pensar.

Caminé por la avenida principal que está saliendo de la residencial donde vivo y observo como las personas ejercen diferentes actividades a lo largo de mi trayecto. Una señora cocinando en su pequeño negocio de quesadillas y empanadas, un empresario que hablaba por el celular (aparentemente cerrando unos contratos) y un pequeño niño que jugaba en el asfalto con un carro de juguete.

La señora parecía enojada, no se veía nada feliz. Su mirada, su forma de preparar la comida era un poco desesperada. Se veía agitada y triste mientras hacía sus labores. Inocentemente le pregunté si estaba bien, por educación claro está, y respondió fríamente “No te interesa niño, déjame trabajar en paz. Tengo muchas cosas que hacer”. Nada sorprendido por su respuesta decidí seguir con mi camino hasta llegar, a unos cuantos pasos de ella, al supuesto empresario.

El empresario se veía agitado pero con ánimos de seguir adelante. Intenté la misma prueba con él, pero con una pregunta distinta. Me acerqué y con tono amigable y respetuoso le pregunté “señor, ¿cómo está su día?”. Ligeramente molesto me dijo “Va bien, muchacho. Pero ahora estoy muy ocupado, ¿podrías dejarme terminar con esto, por favor?”. Nuevamente me retiré con discreción y pensante sobre lo que acababa de suceder.

La señora parecía totalmente desagradecida con lo que tenía y, aparte, únicamente hacía lo que hacía por deber, no por gusto. Recapitulando también al señor empresario me di cuenta de que él se notaba un poco más gustoso haciendo los tratos (o eso creía que hacía) y ejerciendo su trabajo, pero aún así lo noté un poco molesto por mi intromisión a su día. “Adultos”, pensé “muy ocupados en lo suyo para preocuparse por responder una pregunta de alguien que se interesa por ellos”. Es cierto que los problemas a esa edad son mayores, pero no por eso hay necesidad de ser groseros.

Continué mi camino y no muy lejos encontré al niño que vi antes. Decidí ver si realmente podía responder la pregunta que le hice a los anteriores. Esta vez algo mucho más sencillo como “¿a qué juegas?”. El niño volteó, me miró a los ojos fijamente y me dijo:

“Nada, vete estoy jugando…”

Atónito y confundido me levanté de golpe y regresé por el mismo camino. Pensé que el niño, el alma noble que le corresponde, me diría algo más alegre, algo mucho más amigable; pero no fue así. En el camino de regreso escuché cómo la señora le gritaba al empresario que cuidara al niño y este simplemente no le hacía caso. El niño los veía fijamente con cara de tristeza casi al borde de las lágrimas. Supuse que la señora era la madre del empresario, y que este era el padre del niño. No podía creer como 2 personas habían deshecho la pureza del niño de manera tan cruel y, peor aún, sin sentir remordimiento alguno.

Regrese a mi casa, sintiendo coraje y decepción por las personas que me hicieron ver tan cruda realidad. Me senté en un sillón, miré al techo y no hice más que mirarlo fijamente por 20 minutos. Mi papá estaba de regreso después de dicho tiempo y me preguntó curioso que qué tenía. Le conté lo que observé y analicé. Con una cara que expresaba una tristeza profunda y con un nudo en la garganta me dijo:

“Perdóname hijo”

Lo miré atentamente a los ojos y con una expresión de incertidumbre le pregunté “¿de qué te disculpas, papá?”. Me respondió muchas cosas, cosas que él había hecho semejantes a lo que sucedió con la señora, el empresario y el niño; cosas que hizo incluso con complicidad con mi mamá, con mis tíos y tías, y con demás personas que conozco.

Después de lo confesado, no podía decir una palabra. Estábamos ahí los 2 sentados mirándonos a los ojos y con muchas cosas que decir y pocas palabras que lo podían  expresar. Me levanté de mi asiento, me dirigí hacía él y le dije directamente “no tienes por qué disculparte”. Me dirigí con el mismo ritmo a mi habitación a reflexionar sobre lo que mi papá había confesado y sobre lo que yo podía hacer ante ello.

Para mí, los problemas son como un vaivén, como dije anteriormente. Un ciclo sin fin, un eterno estire y afloje. Pero pensé otras cosas también. Que el vaivén que se me presenta todos los días es un recordatorio de que no hay nada estable ni seguro en esto. Que simplemente es una respuesta de tus acciones y que, por más que queramos que ese columpio vaya hacia dónde vamos, siempre regresará a donde comenzó, donde se originó todo este embrollo en el que todos estamos metidos.

El vaivén que vivo yo, es uno insignificante en comparación a los demás que conozco y estoy consciente de que existen. Aunque comparar no es la mejor opción puedo entender que hay cosas más graves que las mías.

Dice mi papá, citando a un filósofo muy famoso:

“Durante mi vida me han acechado un sinfín de terribles problemas, y algunos de ellos han sido ciertos”

Palabras que siempre rondan en mi cabeza, haciéndome pensar 2 veces antes de decir que mis problemas son fuertes. Yo creo los problemas según dice tal dicho, y yo también soy el que los hace grandes o pequeños según sea el caso. ¿La meta? Entender, asimilar. Comprender y aprender. Reflexionar y actuar. Diferentes acciones que marcan la gran diferencia entre actuar sabiamente y actuar estúpidamente.

Aún sigo pensando que el vaivén en el que vivo es un simple movimiento fijo, sin rumbo y sin derecho a cambiar. Que estoy destinado a vivir ese mismo movimiento para toda la vida.

Pesimista, ¿no?

Realista diría yo. Pero a final de cuentas es algo que, como ser maduro que aparento ser, debo afrontar.

Estoy bastante confundido en estos momentos, este mareo que siento, y esta inquietud me están casi matando. Quiero saber qué será ese tipo de sentimiento que me agobia.

¿Será el vaivén? ¿O será otra cosa?

Sólo escucho un rechinido extraño, como de algo oxidado o algo que ya no sirve más. Quizás ese columpio que hace dichoso movimiento ya no sirve.

En fin, ¿estaré delirando?

I Lost

Perdí mi sencibilidad.

Ese toque de ternura que solía tener, aquella inocencia con la que me presentaba, esa dulcura que me caracterizaba.

Comenzaré un examen de consciencia, uno que me hará ver qué es lo que estoy haciendo mal. No olvidar los errores, sino aprender, por fin de ellos.

¿Estoy haciendo realmente mal?

La frase que alguna vez mi padre dijo resuena todo el tiempo en mi cabeza. Es por eso que dudo a cada momento sobre mis actos.

¿Será lo que pienso?

La verdad creo que sí, pero es ahí dónde me doy cuenta de que la necedad es un aliado traicionero, por incoherente que eso pueda sonar.

Tengo sueño, mi mente necesita descansar, y mi alma exige un examen de consciencia muy a fondo, mi boca quiere callar, mis oidos dejar de escuchar, mis ojos dejar de ver, mi ser escucharse a sí mismo…

Cuerpo quiere reinar, pero Yo quiero ser el que ponga las leyes.

Consejero de rey falso, cosa graciosa.

Nos vemos pronto, que un lacayo debe morir para dar la bienvenida al nuevo rey.

I had a dream

Estos últimos días he estado pensando en muchas cosas referentes a las perosnas con las que me llevo. Puede ser que esté buscando respuestas del por qué actua así la gente o las causas de ciertos problemas en mi vida, no lo sé. Igual estoy intentando buscar respuestas para mí en lugares incorrectos.

¿Qué tiene que ver esto con el título de mi post?

Sencillo. Anoche tuve un sueño muy interesante. Estaba caminando de regreso de la Universidad hacia mi casa por un rumbo que aparentemente en mi sueño era muy conocido y en un abrir y cerrar de ojos me vi en un callejón bastante oscuro donde se veía una luz al final y una casa de color naranja que supuestamente era MI casa. En lo que caminaba hacia mi casa alguien me dijo “es más fácil por aquí”. Seguí ese comentario y seguí a aquella persona que me lo dijo. Él era muy tímido y reservado en caracter, cosa que no me extrañó en el momento.

En aspecto era de cabello medianamente largo (hasta los oidos), lacio y negro con cara triste (quizás también por la timidez aparente que tenía), algo delgado. Vestía una playera verde y un pantalón de mezclilla azul oscuro. Supe esta descripción hasta después ya que no me vió a la cara en lo que subíamos una especie de escaleras que llegaban a su departamento.

No sé por qué me invitó a pasar, pero lo hice. Sentí confianza. Entré me recibieron sus padres y me ofrecieron de cenar. Mientras la cena era servida me invitó (él) a pasar a su cuarto a hacer tiempo. Su cuarto era pequeño, de paredes amarillas con un foco hasta arriba, con una repisa llena de libros y unos cuantos juguetes que le hacían de adorno a la habitación. Su cama tenía una sobrecama de color azul con almohadas blancas y era de madera oscura. En su escritorio una computadora y unas cuantas libretas con varios dibujos suyos (muy bonitos como agregado) sostenidos a la madera del escritorio por tachuelas.

Ya en el cuarto comenzó a desempacar sus cosas de la escuela y a organizar el desorden que tenía en su habitación. Mientras él hacía eso, yo lo miraba atentamente y trataba de reconocer su cara o por lo menos damre una irdea de quién podría ser. En lo que él ordenaba y yo intentaba reconocer, llegó la hora de la comida. Sus padres muy amables me invitaron a sentarme y comencé a comer. No recuerdo muy bien la comida pero era algo así como una sopa de tomate que por cierto estaba muy rica. El diálogo mientras comíamos no lo recuerdo con claridad pero sí recuerdo que él comentó algunas cosas con la misma expresión triste en su rostro. Seguí pensando en quién sería hasta que llegué a una conclusión. Fue ahí precisamente cuando desperté. Desperté con un sentimiento de ternura y comprensión, me sentí por un momento asustado pero después sentí cariño hacía él. Creo que ese personaje de mi sueño, el que me causó esos sentimientos y esas ganas de saber quién era, era precisamente YO.

No es la primera vez que tengo un sueño de ese estilo y me asustan un poco, pero a la vez me hacen sentir emociones geniales que nos abía que podía sentir. Lo interesante es que son emociones hacía mí, no hacía otras personas. Realmente me estoy proyectando de maneras muy raras y poco comunes.

Tal vez esa sea la razón por la que intento ayudar tanto, por la que intento ser fuerte ante las personas que quiero, para no volverme como aquel chico de mi sueño. Pero a la vez siento que debería ser a veces como él para poder ser lo que en realidad quiero ser.

Por que ese chico no es miedoso, no está triste, no es tonto, no es nada negativo. Más bien es todo lo que yo he querido ser y mi mente lo proyecta de esa manera para que entienda de que manera me debo comportar.

Mi mente es bastante mañosa y me gusta la verdad. Me gustaría poder ser alguna vez como él y no ser más como soy ahorita.

Y así realmente estar mejor conmigo mismo.

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Ese tipo de sueños me ponen en un mood bastante inspirado y emotivo. Son los únicos que han logrado sacar mi verdadero yo y restregármelo en cara para cmabiar.

Amo soñar

Tengo una adicción…

… a esta canción desde hace cerca de 3 meses desde que encontré una versión instrumental de ella. Y desde hace como 4 o 5 años desde que la conocí.
La versión que me conquistó totalmente desde que la escuché:

Runaway – The Corrs Unplugged

Creo que tengo una adicción. Lo peor del caso es que nunca la había disfrutado tanto…

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:D

Link para que chequen…

Aquí está

Estuve riéndome de ese post por como 45 minutos.

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Lo sé… Necesito trabajo, cumplir con mis resposabilidades, ayudar a mi mamá, crear algún ingreso en el presupuesto familiar, estudiar para mi examen un Wii para pasar el tiempo estas vacaciones.

¿Quién me invita uno? (:

P.D: Ese blog del principio me ha traido un sin número de risas… La Zyanyacueva. Visítala desde mi lista de pags. recomendadas o haz click acá.

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50/2 Cosas sobre mí.

Cosas Buenas

  1. Dibujo muy padre
  2. Sé decir las cosas como se deben sin rodeos
  3. Soy super buena onda
  4. A nadie le caigo mal
  5. Me preocupo por las personas que me importan
  6. Me va bien en la escuela
  7. Tengo 4 grandes amigos
  8. Soy honesto
  9. Puedo burlarme de mis propios errores sin sentirme mal
  10. Soy sumamente paciente
  11. Bromeo mucho
  12. Soy comeaños
  13. La gente que me subestima se lleva una gran sorpresa al final
  14. Se argumentar muy bien
  15. Siempre estoy para platicar
  16. Dicen que soy buen consejero
  17. Soy muy creativo
  18. Puedo corregir cosas hechas y mejorarlas
  19. Soy melómano (o eso creo)
  20. Mi familia es LA onda
  21. Mi mejor amiga está loca.
  22. Supero muy rápido los enojos
  23. No soy rencoroso
  24. No necesito la experiencia para aprender (depende del caso, ¿ok?)
  25. Me gusta mi blog

Cosas Malas

  1. Soy muy flojo
  2. Irresponsable
  3. Presiono mucho a la gente
  4. Soy muy clavado en cosas que no debería
  5. Muchas veces me subestimo
  6. No sé escribir
  7. Soy una persona a la que le es imposible llorar
  8. Soy bastante debil
  9. Presumo mucho
  10. A veces me pasó de sincero
  11. Soy pésimo con las indirectas
  12. No puedo resolver un problema yo solo
  13. Reprobé 2º de Secundaria
  14. Duermo demasiado
  15. Nunca desayuno
  16. Estoy amargado el 50% del tiempo
  17. No puedo plasmar correctamente una idea en un dibujo
  18. Carezco de valor para decir las cosas (aunque contradiga un poco el punto 10)
  19. Soy muy necio
  20. Soy hartante
  21. Si no se hace lo que yo digo, la mayoría de las veces me enojo
  22. Siempre creo que tengo la razón
  23. Suelo subestimar a la gente
  24. Juzgo muy rápido y encasillo a las personas.
  25. Albureo demasiado

¡Mi blog ha estado vivo por 101 posts y vamos por más!


Gracias por leer mi blog :)

La última ola

El mar se las cobró completitas

Después de eso vinieron las risas hacia la más afectada la cual no nombraré por motivos de anonimato, ¿verdad, FEEEEER?

Pabileando

En esas cosas uno descubre que:

  • Las Belly dancers son LA onda.
  • No puedes entablar una conversación cero seria por mucho
  • Que los tambores combinados con tops rosas y cascabeleantes son muy atractivos
  • Que Frankestein no es como lo pintan
  • Secretos para pegar en el ego
  • El Kahlua se lleva con los Frapuccinos
  • Que ya encontré que quiero ser de grande: Bellydancer.

¡Googleame esta!

Yo sólo sigo ordenes

Yo sólo sigo ordenes

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