Sin título aún

Prueba

“¡Algún día venceré mis miedos y podré derrotarte al fin, hermano!”. Esas fueron las palabras de Dark Lord hacia su hermano Sakyul la última vez que se vieron en una pradera a las afueras de Lighthalzen en esa decisiva pelea hace ya 5 años. Muchas cosas me han pasado desde ese entonces y estoy aquí para contarles el relato de por que mi hermano, hoy, es mi objetivo.

Comenzó esa hermosa mañana de verano en esa misma pradera. Estábamos cerca de nuestra casa, la cual estaba rodeada por un pastizal con unos cuantos árboles dispersos y en el horizonte se veían las montañas. El lugar más perfecto que recuerdo desde hace tiempo. Practicábamos nuestras habilidades con nuestras respectivas armas. En ese entonces yo era un joven lancero con aspecto de niño de cabello azul oscuro y ojos del mismo color de estatura media y con muchas ganas de ser el mejor. Mi hermano, por el contrario, era un pequeño espadachín de cabello azul claro, con ojos verdes, idénticos a los de mi padre. El era muy perezoso la mayoría del tiempo, mientras que yo, me mantenía entrenando lo que podía. Pensaba en esos días de inocencia que era un as con las lanzas y que era completamente invencible. Mi hermano no se quedaba atrás. Era un excelente espadachín el cual muchas veces me daba problemas cuando practicábamos por la velocidad con la que se movía. Ese día, como iba diciendo, decidimos pasar al siguiente nivel. Decidimos apostar una cantidad de dinero para que alguno de los 2 pudiera seguir su entrenamiento en Izlude, donde podríamos volvernos soldados más poderosos. El sueño de mi hermano era volverse un Paladin y volverse un poderoso comandante de las fuerzas militares de Prontera, mientras yo quería llevarme una vida un poco más fácil y volverme un mercenario Lord Knight y así trabajar cuando quisiera y ganar cuanto quisiera. Sueños diferentes para personas tan parecidas. –¿Listo hermano? Dijo Dark con una cara de felicidad que no podía contener –Por supuesto. Comencemos- Le dije esperando su ataque. Empezamos nuestra pelea. Dark esquivaba todos mis golpes, estaba totalmente decidido a ganarme. Me rodeaba muy rápido e intentaba buscar un punto débil en mi defensa para así ganarme rápidamente. Intenté darle un golpe en una de sus piernas para lastimarlo y así limitar su velocidad pero fallé. Saltó y dio un espadazo directo a la mitad de mi lanza. Lo que logró fue romperla y hacer que me quedara con 2 pedazos de lo que antes era mi mejor arma. Es entonces cuando decidí usar ambos pedazos como un arma propia y darle un fuerte golpe en la mano derecha. Fue muy difícil ya que se movía mucho. Supuse que debía pensar en donde estaría cuando me fuera a atacar. Lo primero que pensé fue que atacaría por detrás. Así fue, pude bloquear su espadazo final y golpearlo con ambas piezas de mi dividida arma en la muñeca derecha. Lo logré. Inhabilité la mano maestra de mi hermano y, al ver que el golpe fue limpio y que no podía continuar, declaró mi victoria. Mi hermano me felicitó y me dio un fuerte abrazo mientras decía las palabras que dije al principio de este relato. Quedé sorprendido con lo que me dijo. Tomé el dinero del viaje y esa misma noche empaqué mis cosas, escogí otra lanza de las que tenía guardadas y me acosté a dormir, pensando en la mañana me encaminaría a cumplir mi sueño.

El ruido de la puerta de la cabaña, donde vivíamos mi hermano y yo, me despertó esa noche. Salí a revisar que estaba pasando y vi que a lo lejos alguien corría y se dispersaba entre los pastizales. Supuse que era un ladrón que creyó que, por el ruido, despertó a los residentes de la casa que pretendía robar y escapó. No le tomé importancía y regresé a mi cama a dormir.

El viaje

En la mañana me despedí de mi hermano y me encaminé al Aeropuerto de la ciudad. Volteé atrás viendo como dejaba mi vida de novato y me encaminaba a lo que era el mundo real. Lighthalzen, el lugar donde nací, era una ciudad hermosa con jardines verdes en cada esquina y calles con abundante gente la cual sacaba adelante sus comercios. Caminé por las calles pensando en si volvería a ver las calles de mi ciudad una vez más en el futuro. Llegué al aeropuerto y compré mi boleto. Me senté a esperar a que el zéppelin que me llevaría a Izlude. A un lado de mí se sentó un joven de aspecto relajado. Vestía una gabardina café y portaba unos lentes de sol que impedían ver su cara con claridad, su cabello era negro y parecía tener una cicatriz cerca del ojo izquierdo. Se me hizo conocido y decidí iniciar una conversación con él. Cuando lo saludé, volteó rápidamente hacía mi y me miró fijamente. Preguntó sorprendido -¿Sakyul?- a lo cual respondí -Así es. ¿Quién eres?- Quedamos en silencio un momento hasta que dijo -Soy Hura, ¿me recuerdas? Nos conocimos hace tiempo cuando estudiábamos para ser guerreros-. Respondí inmediatamente y con alegría -¡Claro que recuerdo! ¿Cómo has estado? ¡Qué gusto verte!-. Entablamos una larga conversación. Me contó que se hizo un experto usuario de lanzas en donde vivía y que su siguiente paso era volverse Lord Knight. Le comenté que era mi mismo objetivo y le propuse que, ya que íbamos al mismo lugar, viajáramos juntos. Aceptó gustosamente.

Llegó el momento de abordar el zéppelin. Nos sentamos en nuestros asientos junto a la ventana de la nave, por los cuales se podría apreciar muy bien el laboratorio de la ciudad. Cuando comenzo el viaje, le comenté a Hura que estaba muy feliz de lo que estaba por vivir. Mientras miraba el trayecto por la ventana, la radio que tenía la nave decía que el asesinato de Siegfried Schtauffen, rey de Midgard Kingdom, que sucedió apenas la noche pasada, fue cometido por dos Snipers que se infiltraron inesperadamente en la guardia real. La noticia tenía conmocionado a todo el continente y se reforzaron las defensas de cada país en su guardia real. La noticia en el momento no me importó y seguí platicando de los viejos tiempos con Hura. Derepente y de la nada, el zéppelin comenzó a caer en picada. Hura y yo nos pusimos los paracaídas que se encontraban debajo de nuestros asientos y cuando nos levantamos, nos percatamos de que la nave estaba completamente vacía. Fuimos a la puerta que estaba al final del pasillo. Resbalé en el intento de correr hacía la puerta de escape y Hura, por suerte, me rescató de la caída. Desesperados abrimos la puerta y saltamos. Mientras caíamos, vimos como el zéppelin de la nada, se reincorporó y siguió su camino. Aterrizamos en un cerro desde el cual se podía ver un denso bosque bastante oscuro y, al final de este la torre, del reloj de AldeBaran en el horizonte. -¿¡QUÉ DEMONIOS SUCEDIÓ!?- grité. –No tengo la más mínima idea… Pero, ¿viste que el Zeppelin dejó de caer y siguió?- Respondió. –Si… lo noté…-. – ¿Qué hacemos, Sak?- preguntó Hura asustado por lo ocurrido. –Supongo que tendremos que caminar hacia AldeBaran- le dije con voz agitada mientras señalaba la torre del reloj. -¿AldeBaran?… Es cierto… Se ve desde aquí… Pues de una vez hay que comenzar a caminar- dijo.

Evento desafortunado

Comenzamos a caminar por el bosque cada uno con su arma en la mano, atentos por si algo pasaba. Escuchamos unos pasos a un lado de nosotros entre unos arbustos y nos pusimos en guardia. Noté que la pose de Hura era algo torpe para un usuario de lanza pero lo ignoré por el momento. Vimos una silueta que se acercaba hacia nosotros lentamente. -¿¡Quién eres!? ¡Muéstrate!- Gritó Hura. Me percaté de que la silueta se detuvo y comenzó a mover un brazo hacia su espalda. Me percaté también de que movía la mano con extraña rigidez. En eso, una flecha venia directamente hacia mí. –¡CUIDADO!- Gritó Hura y me empujó para que no me diera. Desgraciadamente me dió en el hombro y caí al suelo. Después de eso sólo recuerdo que caí mientras Hura gritaba.

Desperté en un cuarto de una cabaña. El cuarto parecía ser parte de una posada y estaba finamente adornado. Cuando me levanté para observar mejor la habitación, Hura estaba entrando a la habitación con unos vendajes y agua para estos. –¿Cómo te sientes? Preguntó. –Me duele el brazo izquierdo… ¿Qué fue lo que pasó?-. –Un Sniper con una capa negra nos atacó y tu fuiste víctima del momento- me dijo mientras ponía vendas en la herida de mi brazo izquierdo. Me comentó también que él tuvo que cargarme hasta AldeBaran, que era donde nos encontrábamos. Después de unos minutos le pregunté –Hura… Noté que no tenías la pose correcta hace rato que estábamos por enfrentar a ese Sniper…-. Hura dejó lo que hacía repentinamente y bajó la mirada. –No… No era verdad lo de hacerme Lord Knight y lo demás que dije en el aeropuerto… En realidad… Quiero hacerme Creator…- dijo con voz lenta y triste. – ¿Por qué me mentiste?- le dije. –Es que…- En ese instante una joven entró a la habitación. Era una joven con cabello largo, castaño, ojos negros y cara de niña. –¿Cómo estas, Sak?- preguntó amablemente y con una voz que inspiraba confianza. –B… Bien… Gracias… ¿Cómo te llamas?- respondí nervioso. –Me llamo Treek. Soy la dueña de esta posada y pues quería ver cómo estabas. Hura me contó lo sucedido- contestó nuevamente con amabilidad. –Oh… Esperamos no causarte molestias. Nos iremos en cuanto me sienta un poco mejor- respondí apurado. –No es molestia, quédense el tiempo que sea necesario-.

Me quedé dormido después de que Hura se retiró del cuarto para él descansar también. Esa noche no podía dormir por el evento sucedido antes. ¿Quién era ese Sniper? ¿Por qué nos atacó? Logré dormirme después de un rato. Poco después escuché que entraron por la ventana de mi cuarto e inspeccionaron la habitación. No me moví para no causar problemas. Después de todo, estaba herido. El individuo se fue tan rápido como entró. Intenté levantarme para revisar que no faltara nada pero fue inútil. Me sentía muy débil y decidí revisar en la mañana. Ya en la mañana que me sentía mejor, revisé todo y extrañamente no faltaba nada en absoluto. Solo había una hoja donde debería estar la flecha que la noche anterior quitaron de mi hombro. La nota decía:

“Miedo”

Se me hizo bastante extraña la nota. Repentinamente entró Hura al cuarto y gritó -¿¿¡¡CÓMO ESTAAAAS!!??-. –Salté del susto ante ese grito y dije: -¡Ahhhh! ¡¡Me asustaste!!-. –¡Jajajajajaja! Lo sé- contestó burlonamente. –No vuelvas a hacer eso por favor… Uff- le dije. –Ah… No aguantas nada, Sak… ¿Qué es eso?- preguntó –Una nota que me dejo un extraño que se metió anoche al cuarto mientras dormía- contesté. –¿Y qué dice?- preguntó Hura. –Dice “Miedo”- le respondí mirando fijamente la nota. –Pues que extraño mensaje. ¿Qué harás al respecto?- me dijo –Nada por ahora. Lo que haremos es ir a que te vuelvas socio del Gremio de Alquimistas- respondí mirándolo mientras sonreía. –Estás loco… No voy a hacer eso- dijo con cara de susto –¿Cómo de que no? Vamos de una vez- dije mientras alistaba mis cosas nuevamente. –¡No! ¡Espera!- dijo cortadamente mientras yo salía de la habitación en camino al Gremio de Alquimistas.

Cambio

AldeBaran era una ciudad con aspecto misterioso. Sus calles no tenían mucha gente y casí no había negocios, se me hizo muy distinto a lo que era Lighthalzen. Esta ciudad no brillaba como mi tierra natal, pero aun así tenía algo que me atraía. Llegamos al Gremio de Alquimistas el cual se encontraba en el centro de la ciudad. Un guardia en la entrada nos preguntó: -¿Qué desean?. –Mi amigo viene a hacer la prueba para entrar en el gremio, señor- le dije al guardia. –¿Así qué eso quieren, eh? Pasen- nos dijo el guardia con voz rígida. Seré sincero, nunca había visto a Hura tan nervioso en toda mi vida. Ya que estábamos adentro, una señorita nos atendió e inscribimos a Hura en la lista de los participantes para el evento. –Deberías preparar un hacha y un escudo efectivos, Hura. No sabes contra qué te enfrentas- dije previniendo a Hura. –Si, estaba pensando en eso y luego pensé “¿En qué demonios estoy pensando?”…- contestó nervioso. –¡Jajajajajajajaja! ¡Eso estuvo bueno!… Vamos a ver qué podemos hacer por ti, Hura-. Salimos del Gremio y fuimos a una armería. Había armas de todo tipo y tamaño. Hura se fue a ver que tipo de hacha le gustaba y si era buena, mientras yo curioseaba. Encontré una lanza con 2 cuchillos al final de cada extremo. Comencé a maniobrar con ella y me convenció. En eso vi caer un pequeño papel de ella. El papel decía:

“Cercano”

Me extrañó la nota nueva que encontré y la guardé junto con la otra nota que estaba en mi habitación… Comencé a pensar mientras me encaminaba a pagar la lanza. Cuando llegué a la caja me dijo el dueño -¿Hey tú, el niño de ahí, ¿Cuál es tu nombre?-. –Sakyul, señor- dije extrañado de la pregunta repentina. –Esa lanza es gratis para tí- dijo el señor. -¿Cómo dice? ¿Por qué?- Contesté muy sorprendido. –La pagaron para tí- respondió. –¿Quién fue, señor?- pregunté. –Ni idea… Simplemente sé que esa lanza es tuya- contestó el señor dando media vuelta y regresando a sus deberes. No podía creerlo, alguien pagó una lanza para mí, pero ¿Quién? Hura se sorprendió tanto como yo y me felicitó por lo sucedido. Después de eso, Hura encontró las armas perfectas para él y las compró. Salimos a un parque cercano a la armería a probar nuestras armas nuevas. La mía, era una lanza muy pesada que tenía un grado de dificultad bastante alto y sus 2 filos eran algo peligrosos a la hora de maniobrar. Quien quiera que me la haya dado seguro quería que usara lo mejor. En cuanto al hacha de Hura, esa era una maravilla. Ligera, excelente filo y muy maniobrable a la hora de usarla, eso según mi opinión. Cuando Hura tomó el hacha en sus manos, se le cayó unas cuantas veces, pero, a la hora de usarla, se notó que esa arma era justo la que él necesitaba. –Muy bien… Ni yo, que sé usarla, podría haber hecho esas maniobras mejor que tú- le dije mientras aplaudía. –Si… No sabía que era tan fácil… Lo que hice es hacer un poco más cortos los mismos movimientos que usaba con la lanza y con una mano. Fue sencillo- contestó sorprendido de sí mismo. –Entonces vamos al Gremio que ya casi empiezan las eliminatorias-.

El Evento

Y así fue. Hura comenzó el torneo de eliminatorias venciendo a sus contrincantes con poca dificultad. Estaba muy feliz ya que, después de todo, no fue en vano el entrenamiento de lanza que tuvo en nuestra infancia. Llegó a las finales casi intacto. Su próximo contrincante era una mujer que igualmente arrasó con todos sus contrincantes llegando a ser la favorita de los espectadores, NekoGirl se hacia llamar. Era una muchacha joven de aspecto imponente de ojos cafés, cabello rubio y bastante atlética. Los organizadores del evento pospusieron este para el siguiente día.

-Deberíamos crear una estrategia para tí, Hura. Esa postulante se ve muy poderosa- le dije a Hura en la posada de Treek. –Sak tiene razón. Neko es de las favoritas para ganar el evento y dicen que su marido fue su maestro. Él es uno de los más reconocidos White Smith de la región- dijo Treek con mucha seriedad. -¿Es famoso? ¿Quién es su marido, Treek?- dijo Hura con curiosidad. –Su marido es el mismísimo Lovecraft- dijo Treek. –¿Lovecraft? El mismo Lovecraft que conozco?- dije sorprendido. –Si, el mismo. El que ha forjado las mejores armas en la región, ¿Por qué preguntaste insistentemente, Sak?- pregunto curiosa Treek. –Lovecraft es un viejo amigo de la familia. El forjó el arco que mi padre usaba en la guardia real- contesté nostálgicamente. –Ya veo… ¿Así que Lovecraft y tú se conocen?- dijo Treek. –Si, yo también lo conozco… A mi padre le forjó una lanza que se convertía en 2 espadas… Pero esa arma se perdió en batalla junto con mi padre…- dijo Hura cabizbajo. –Oh… No sabía eso. Lo siento, Hura- dijo Treek bastante apenada. –No te preocupes, Treek. Eso ya es cosa del pasado. Lo que me sorprende es que yo no conocía a su esposa. Ni siquiera sabía que tuviera una- dijo Hura. –Yo tampoco sabía de su esposa. Supongo que debe ser muy buena, ¿no?- dije positivamente. –Esperemos que no lo sea tanto, por que si es así Hura no ganará- dijo Treek seriamente. –Sí…- Dijimos Hura y yo al mismo tiempo. Después de esa conversación fuimos todos a nuestras respectivas habitaciones a descansar. Me aseguré de cerrar bien mi ventana y de guardar en un lugar seguro mi lanza. Muchas dudas rondaron mi cabeza esa noche, tanto que no pude conciliar el sueño adecuadamente.

A la mañana siguiente, Hura y yo practicamos unas cuantas estrategias de pelea para que él combatiera en la gran final que decidiría si era o no un Creator. Creamos una verdadera estrategia, infalible contra otro usuario de hachas y que, también, servía contra usuarios de espada. –¿Listo, Hura?- le dije mientras guardaba el equipo para ir al Gremio. –Espero ganar, Sak… Oh si- dijo suspirando. –Lo harás… No tiene fallas esta estrategia. Ganarás- le dije muy seguro. –Esperemos- dijo Hura.

Ya en el Gremio, Hura estaba calentando para la pelea mientras yo iba a ocupar un asiento adecuado para ver el encuentro. En eso me encuentro con el mismísimo Lovecraft, el cual estaba rodeado de gente emocionada por verlo. –¡Love!- grité emocionado. -¿¡Sak!? ¡No puede ser!- gritó Lovecraft con una sonrisa en cara mientras hacia a un lado a la gente para acercarse a hablar. –Que gusto verte por estos rumbos, Sak. ¿Qué te trae por aquí? ¿Viniste a hacer la prueba?- me preguntó ansiosamente. –No, en realidad vengo a apoyar a un amigo el cual quiere convertirse en Creator- dije. –Oh, el peleara contra mi nenita, ¿no es así? Les deseo mucha suerte. Neko tiene un arma creada específicamente para ella. Uno de mis mejores inventos si puedo decir- dijo guiñándome el ojo. –Jajaja. Tal como lo esperaba de tí, Love. Ya veremos quien es mejor en esto- le dije confiado de que Hura ganaría.

Un sueño

El presentador era el líder del Gremio de los Alquimistas, presentó a NekoGirl y a Hura ante los espectadores. Hura se notaba seguro, mientras que NekoGirl parecía estar muy despreocupada. Se escuchó la campana de comienzo del encuentro y ambos se pusieron en guardia. Hura comenzó con el primer ataque: Inició dando vueltas muy velozmente alrededor de Neko haciendo que ella perdiera la concentración y ubicación de Hura. Se notaba preocupada por esa estrategia, ya que era Hura muy veloz. Él decidió dar el primer ataque al brazo izquierdo. Justo cuando Hura se disponía a dar el golpe, Neko bloqueó el ataque con un solo movimiento: Usó una daga de forma extraña, era de color azul cielo con forma aserrada y de un largo bastante inusual. Lo único que ella hizo fue extender el brazo y bloquear con su arma el hachazo. – ¡Qué demonios!- Dijo Hura muy sorprendido. – ¿Eso es todo?- Dijo NekoGirl con una sonrisa en la cara. Hura rápidamente se despegó de ella e intentó otro movimiento. Corrió directamente hacía ella. Neko vio lo que intentaba e inmediatamente utilizó su escudo para defenderse del próximo ataque. Enfrente de los ojos de Neko, Hura desapareció repentinamente. Neko sorprendida se reincorporó y comenzó a voltear a todos los lados posibles. Hura no se veía en ninguna parte. Es entonces cuando se escucha un fuerte golpe de metales y Hura apareció justo detrás de Neko. Ella volteó rápidamente – ¿¡Qué hiciste!?- dijo desesperada. –Observa tu escudo, Neko- dijo Hura muy orgulloso de lo que aparentemente hizo. Neko volteó y vio que su escudo estaba partido a la mitad y parecía estar fundido. – ¿Cómo hiciste esto, Hura?- preguntó Neko asustada. – Ácido en mi arma, Neko, ácido en mi arma… Investigué un poco y descubrí que con ciertas cosas que se encuentran en los monstruos de los alrededores de la ciudad, podía hacer un ácido lo suficientemente fuerte para derretir ciertos tipos de acero.- Dijo Hura complacido –Es parte de una pequeña técnica que poseo y que es muy efectiva-. –Sorprendente…- dijo Neko reconociendo el esfuerzo de Hura. –Impresionante- me dijo Lovecraft mientras aplaudía lentamente ante semejante demostración de habilidad. –Así es. Hura tiene muchos trucos escondidos- dije muy confiado de la victoria de mi amigo. –Terminemos con esto- dijo Hura mientras nuevamente se disponía a atacar. –Revisa bien tu escudo, Hura- dijo Neko extendiendo el brazo y apuntando a Hura con su arma. El escudo de Hura estaba totalmente destrozado. –¡¡Ahhh!!- dijo Hura deteniéndose en súbito de su ataque y sujetó rápidamente su brazo izquierdo. Neko no sólo cortó su escudo, si no también parte de su brazo y estaba gravemente lastimado. -¿¡Qué pasó!?- dijo Hura gritando de dolor mientras veía su herida. –En mi daga use diferentes tipos de técnicas alquimistas para volverla extremadamente filosa al contacto con el acero común. Es parte de los trucos que yo también tengo en mi repertorio, Hura- dijo Neko mientras alzaba su daga al aire. –¡Mi brazo!… ¡Ah!… ¡¡Duele …!! ¿¡Qué hiciste con mi brazo!?- dijo Hura quejándose del extremo dolor que sentía. –También utilicé diferentes clases de venenos en mi arma. Eso sirve mucho para inmovilizar a contrincantes peligrosos- dijo Neko mientras guardaba su daga y caminaba a la salida del ring.

El encuentro terminó tan rápido como empezó. Hura fue atendido por los médicos del torneo. –Hura, hiciste un excelente trabajo ahí- dije animándolo. –No fue lo suficiente. NekoGirl es un rival de cuidado… Pero no se dio cuenta de un detalle muy importante- dijo Hura entre quejidos por el dolor. -¿De qué hablas?- dije confundido. –Mi objetivo nunca fue el escudo de Neko- dijo Hura sonriendo. –¿Entonces cuál fue? Dije. –Su daga era mi objetivo. Esa arma no servirá de nuevo – contestó. –¿Cómo?- dije aún más confundido. –La próxima vez que use esa arma, se romperá al primer intento…- Eso es lo último que dijo mientras lo ayudaba a vendar sus heridas. El líder del Gremio declaró que ambos estaban dentro de este, ya que tanto sus habilidades físicas como su ingenio con la alquimia dieron el resultado que esperaban. El sueño de Hura se cumplió, estaba dentro del gremio tal y como lo esperábamos todos.

Regresamos exhaustos del encuentro que tuvo Hura con NekoGirl a la posada. –Vi el encuentro, Hura. Estuviste fantástico. No sabía que también empleaste alquimia en tus armas para poder pelear con ella. Estoy muy sorprendida- dijo Treek felicitando a Hura mientras le servía un platillo especial por lo sucedido. –Muchas gracias. El mundo de la alquimia ofrece un sin fin de posibilidades en la batalla. Es por eso que desde un principio pensé en ser Creador.- dijo Hura alegre por lo sucedido. –Entonces, ¿si aceptaste quedarte en el gremio de alquimistas a entrenar?- Le pregunté a Hura con curiosidad. –Si, me quedaré un tiempo en el gremio. Necesito aprender más técnicas para progresar- dijo Hura con voz triste. –Anímate, al fin cumpliste tu deseo de entrar, y no sólo eso, incluso te volviste Creator en el primer torneo en el cual te inscribiste.- le dije con vigor. – ¡Si! No muchos logran lo que hiciste, Hura. Deberías estar orgulloso.- dijo Treek alegremente. –Si… Tienen razón… Igual Neko logró entrar.- dijo Hura mirando hacia la ventana. –Yo tengo que irme en la mañana hacía Izlude. Necesito entrar a mi propio torneo…- dije pensativo. –He decidido algo mientras ustedes estaban en el torneo- dijo Treek. -¿Qué cosa?- preguntó Hura mientras ambos mirábamos atentamente a Treek. –He decidido acompañar a Sak en su recorrido.-. Dijo mirándome atentamente. -¿¡CÓMO DICES!?- gritamos sorprendidos. –Así es, quiero viajar a Izlude y qué mejor oportunidad de hacerlo que esta. Además, podré sacar mis viejos tomos de magia y practicar un poco.- dijo mientras miraba hacia un ropero que estaba en la misma habitación donde nos encontrábamos. – ¿Eres Wizard, Treek?- Preguntó Hura atónito. –Si, hice mi prueba de Wizard hace un tiempo en la maravillosa Geffen… Saqué mención honorífica en mi prueba.- dijo mientras guiñaba el ojo. –Increíble, no tenía idea de que fueras Wizard…- contesté. –Hay muchas cosas que no saben de mí.- dijo Treek mientras soltaba una pequeña carcajada. Después de esa asombrosa confesión, nos retiramos a descansar, pensando en que al día siguiente debía comenzar ya mi propio camino hacía Izlude.

Continuará…

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